miércoles, 9 de octubre de 2013

LA MIRADA INVISIBLE

En el marco de la Asignatura Argentina en el Mundo Contemporáneo, dictada por la profesora DAGUERO, Raquel; se nos invitó a  realizar el análisis  de una dolorosa etapa de la Historia de nuestro país comprendida entre los años 1976 - 1982, donde el terrorismo de Estado, la violación sistemática de los derechos humanos, el empobrecimiento de la población en general, el adoctrinamiento y disciplinamiento en las escuelas y la trágica Guerra de Malvinas, entre otros aspectos, fueron las notas características de un sistema brutalmente opresor.
Para llevar a cabo esta investigación, tomamos como eje de la misma el impacto de la dictadura en la educación, a partir del análisis de la película “La Mirada Invisible”, que ciertamente nos proporciona una mirada de lo acontecido en aquella época en las escuelas.





"La Mirada Invisible" es una película argentina dirigida por Diego Lerman, basada en la novela Ciencias Morales de Martín Kohan. La misma, está protagonizada por Julieta Zylberberg y Osmar Nuñez, el elenco lo completan Marta Lubos y Gaby Ferrero. 
La historia narra el mundo del Colegio Nacional de Buenos Aires durante los días previos a la Guerra de Malvinas en 1982, desde el punto de vista de una preceptora, “una figura gris del engranaje represivo”. María Teresa, persiguiendo un vago, quizá inexistente olor a cigarrillo, comienza a esconderse en los baños de los varones para sorprender a los que fuman y llevarlos ante la autoridad, y poco a poco hace de ello un hábito oscuramente excitante, no es de la violación de las reglas sino de su aplicación a ultranza de donde surgirán la torsión y el desvío, de la rigurosa vigilancia de una completa rectitud, de la custodia inflexible de una normalidad total y atroz. 
La película nos generó sentimientos encontrados, impotencia, angustia, lástima, bronca… en tal sentido, no podemos dejar de pensar en una sociedad que, inconscientemente, se transformó en víctima y victimario de un sistema perverso, que con pretexto de lograr la unidad nacional, la degradó y sumió en el más completo horror. 
Cuesta entender como la escuela - espacio de vida, de reflexión, de crítica, de juegos, de alegrías, de sueños y amigos – fue completamente desvirtuada y utilizada como un simple instrumento para lograr el disciplinamiento y adoctrinamiento de niños y jóvenes. 
No podemos ni debemos olvidar lo sucedido y, en tal sentido, la escuela tiene una tarea fundamental, la de servir como espacio democrático; donde los niños y adolescentes sean considerados personas iguales en derechos, libres, activas, capaces de discernir, de expresarse y de asumir compromisos y responsabilidades, procurando de esta manera generar conciencia para una sociedad más justa.